martes, 26 de septiembre de 2017

Técnicas de Relajación para Reducir la Ansiedad

La ansiedad es un estado emocional inconsciente que nos hace sentir inquieto o angustiados ante algunas situaciones que sentimos que no podemos controlar. Es una sensación constante en el día a día de la persona que impide que podamos disfrutar plenamente del momento.
Cuando la ansiedad se mantiene durante un periodo de tiempo más o menos largo se produce una tensión muscular continua tanto en el sueño como en la vigilia. Esta sensación de tensión nos acompaña y hace que cada vez más nos cueste estar relajados y a gusto. Es por ello por lo que es importante aprender a reducir la ansiedad. Los ejercicios de relajación nos ayudan a liberar cuerpo y mente y a disfrutar, en general, más de nuestro día a día.

Aunque se recomienda ampliamente acudir con un colega profesional para que les ayude a aprender a sacarles el mayor partido a estas técnicas, es cierto que se pueden practicar en casa con unos resultados bastante buenos.

1.- Control de la respiración

Uno de los síntomas de ansiedad es la respiración superficial, es posible que te encuentres, de repente, bostezando incontroladamente o suspirando profundamente de forma continua. En el momento en que seas consciente de esto es recomendable practicar una sencilla técnica que puedes practicar en cualquier lugar: el control de la respiración.
  • Inspira por la nariz en lugar de por la boca.
  • Respira suave y profundamente varias veces. Nota como se ensancha el abdomen en la inspiración y cómo se estrecha en la exhalación.
  • Haz un par de inspiraciones profundas por la nariz seguidas de exhalaciones lentas y suaves por la boca.
2.- Respiración diafragmática

Esta técnica necesita de un poco más de entrenamiento y de un lugar tranquilo donde puedas concentrarte para llevarla a cabo.
  • Colócate en una posición cómoda e intenta relajar los músculos.
  • Sitúa una mano en el pecho y otra sobre el estómago.
  • Toma aire lentamente por la nariz llevando el aire hasta la mano que tienes en el estómago. La mano del pecho debe quedar inmóvil.
  • Cuando consigas llevar el aire hasta allí, retenlo durante un par de segundos.
  • Suelta el aire poco a poco por la boca, de manera que sientas como se va hundiendo el estómago y la mano del pecho sigue inmóvil.
  • Repite varias veces este ejercicio.
3.- Dejar la mente en blanco

Esto que parece imposible es un poco más fácil de conseguir si lo intentamos mientras estemos haciendo los ejercicios de respiración. Los pensamientos surgen sin darnos cuenta muy a menudo. Con esta técnica no vamos a eliminarlos, pero sí que puede ayudar a que mantengamos una cierta distancia con ellos.
  • Escoge uno de los ejercicios de respiración propuestos.
  • Mientras lo estás realizando, concéntrate sólo en tu respiración.
  • Cuenta las exhalaciones lentamente, al ritmo que se producen. Es decir, inunda tu cerebro con el número “uuuuuuuuno” en la primera, y así sucesivamente.
  • Intenta llegar hasta el número cinco.
  • Si algún pensamiento cruza por tu mente, pon el contador a cero.
  • A medida que vayas dominándolo, ves aumentando el número de respiraciones con la mente en blanco.
4.- Entrenamiento autógeno de Schultz

Este entrenamiento en relajación es uno de los más usados en terapia psicológica y a su vez, uno de los más amplios. Aquí vas a encontrar una versión reducida del entrenamiento, apta para llevarla a cabo en un tiempo más o menos corto.
  • Escoge un lugar cómodo y tranquilo donde no te distraiga nada.
  • Cierra los ojos y respira profundamente.
  • Con cada exhalación repite mentalmente “estoy relajado, cada vez más tranquilo”.
  • Fija tu mente en tu pierna derecha y concéntrate en su calor. Ves relajándola lentamente a medida que te repites “mi pierna derecha está relajada, cada vez más”.
  • Cuando esa extremidad esté relajada, pasa a la pierna izquierda y repite el ejercicio. Continua después con el abdomen, los brazos y el cuello.
  • Cuando tu cuello esté relajado pasa a la cabeza. Concéntrate en ella y repite “mi cabeza está despejada”. En este momento todo tu cuerpo debería estar sumido en un estado de relajación.
  • Respira hondo antes de abrir los ojos. Retén esa sensación de relajación y, antes de levantarte, estira los músculos y activa tus sentidos.
5.- Relajación Muscular Progresiva de Jacobson

Este ejercicio requiere de una dedicación de tiempo algo mayor que los anteriores, así que hazlo sólo cuando tengas una media hora para dedicarle. Intenta hacerlo cada día, notarás los resultados.
  • Estírate en un lugar cómodo y relajado. Intenta que no haya interrupciones o molestias.
  • Concéntrate en la respiración. Inspira profundamente y exhala lentamente hasta que te sientas algo más relajado.
  • Concéntrate en tu pie derecho. Visualízalo en tu mente y ténsalo. Aprieta los dedos y provoca una gran tensión en tu pie derecho.
  • Cuenta hasta 5 y relaja los músculos del pie.
  • Concéntrate en la sensación de relajación del pie.
  • Haz lo mismo con tu pie izquierdo. Cuando lo hayas hecho continúa con tus piernas, tus rodillas, las caderas, el abdomen, los brazos, las manos, los hombros, el cuello y la cabeza.
  • Cuando llegues a la cabeza atiende especialmente a la relajación de las mandíbulas, el cuero cabelludo, las sientes y la frente, puesto que son zonas que suelen acumular mucha tensión.
  • Visualización
6.- Visualización

Ejercicio que combina las técnicas de relajación con las de meditación.
  • Busca un lugar cómodo y donde no te puedan interrumpir.
  • Apaga la luz e ilumina el espacio con una luz suave y agradable para ti.
  • Pon música relajante a un volumen bajo, suficiente para que puedas escucharlo.
  • Cierra los ojos y concéntrate en tu respiración. Siente como el aire entra por tu nariz y sale por tu boca.
  • Piensa en un cielo azul. Siente la energía que te da el sol, focaliza tu atención en el sentimiento que te provocan los días así.
  • Disfruta de la visión del cielo durante un rato.
  • Añade a tu visión el mar. Escucha el sonido de las olas.
  • Inunda tu cerebro con esa visión y concéntrate en los sentimientos que te provoca.
  • Cada vez estarás más relajado. Cuando lo consigas, visualízate a ti mismo, en ese mismo paisaje, tumbado en la hierba o sobre la arena de la playa. Sin nadie a tu alrededor.
  • Disfruta de la sensación de relajación y paz que te inunda durante unos minutos.
  • Visualízate a ti mismo levantándote en el paisaje y empieza a estirar los músculos del cuerpo. Poco a poco y sin abrir los ojos.
  • A medida que vayas estirando ves tomando conciencia de nuevo de la música que te envuelve y cuando estés preparado, abre los ojos de nuevo.
Consideración final

Si sientes que a pesar de todos estos ejercicios tu estado de ansiedad no se reduce o te gustaría mejorar en la práctica de alguno de ellos, quizá sea interesante que me contactes como psicólogo clínico especializado, me ajustare a tus necesidades.


FuenteSiquia

lunes, 25 de septiembre de 2017

Consecuencias Psicológica del Aborto

Las mujeres tienen reacciones frente a un aborto provocado, reacciones físicas, psicológicas, emocionales y relacionales y que esas reacciones son diferentes para cada mujer.
Las posturas, emociones, ideologías y creencias de cada persona en las redes sociales y medios de comunicación. Sin embargo, en medio del debate sobre la vida y la muerte, los derechos de la mujer y la ética médica, se han hecho invisibles las reales implicancias psicológicas de las madres luego vivir un aborto.

En el período inmediatamente después del aborto inducido o quirúrgico, lo que marca la vivencia individual de las mujeres es la ambivalencia. Por un lado, existe una sensación de alivio ante la ansiedad y temor producido por la situación del embarazo no deseado, la presión del entorno social o la falta de apoyo por parte de éste. La maternidad proyectada era experimentada como una tarea imposible de ser realizada, por lo que su terminación abrupta implica, entonces, un alivio. Por otra parte, no obstante, los estudios muestran que las mujeres reconocen un episodio de sufrimiento agudo, con distintos significados.

Un aborto es una pérdida importante y dolorosa. Cuanto más tarde se produzca, las consecuencias psicológicas resultantes serán aún más graves. Las manifestaciones psicológicas de un aborto pueden variar considerablemente de una mujer a otra tomando en cuenta el nivel de conciencia de la madre, la vivencia propia del aborto, que puede haber sido traumática o no, el momento del ciclo vital en el que se encuentra, condición en la que se embaraza, ideologías y creencias al respecto, etc. Sin embargo, todo aborto supone una pérdida, de algo que estuvo y que ya no existe, cómo toda pérdida requiere de un proceso de duelo y en la mayoría de los casos de reparación.

Los efectos a nivel psicológico pueden ser cambios en el estado de ánimo, sentimientos como irritabilidad, miedo, ansiedad, dolor y culpa, muchas veces se puede interiorizar el aborto como una experiencia traumática, puede generar un estado de depresión, desconexión con los propios sentimientos, aislamiento social y separación con la pareja o conductas auto-destructivas. Existe el Síndrome post-aborto descrito como similar al estrés post traumático, que se relacionan a la predisposición al consumo excesivo de sustancias,  abuso de drogas etc... y en la gran mayoría de los casos no se informa correctamente ni de las consecuencias físicas ni psicológicas antes de realizar el aborto. En otras personas, las consecuencias de un aborto se manifiestan en la negación de esta experiencia y los sentimientos asociados a ella hasta que se desencadenan muchos años después.

La siguiente es una lista de los posibles efectos emocionales y psicológicos de un aborto, La intensidad o la duración de estos efectos varían de una persona a otra.
  1. Sentimiento de culpabilidad.
  2.  La mujer presenta reacciones de hostilidad, de enojo o de tristeza.
  3.  Desea castigarse buscando relaciones abusivas o aislándose de sus amigos y familia.
  4.  Algunas mujeres experimentan anorexia nervosa.
  5.  Experimentan insomnio, pensando en el aborto o en el bebé.
  6.  Pierden la capacidad de concentrarse, en los estudios o en el trabajo.
  7.  Planteamientos suicidas e intentos de suicidio
  8.  Sienten la necesidad de reemplazar al niño abortado y tratan de embarazarse nuevamente cuanto antes posible para tener un nuevo bebé que reemplace al que fue abortado.
  9.  Algunas mujeres sienten odio hacia sus parejas a los cuales culpan por el aborto.
  10.  Sensación de pérdida.
  11.  Pérdida de confianza.
  12.  Intenso interés por los bebés.
  13.  Apetito sexual disminuido.
  14.  Ansiedad.
  15.  Depresión.
  16.  Desorientación.
  17.  El miedo a la muerte, la frustración, la ira, la rabia, el sentimiento de luto y las pesadillas son otros de los síntomas que pueden perseguir a la mujer que ha sufrido un aborto.
Nota: estás características psicológicas del proceso suelen ser independientes de las posiciones morales y políticas que las mujeres tengan sobre la legalización o despenalización del aborto, su ilicitud moral

Las mujeres con una mayor probabilidad de tener un efecto emocional o psicológico negativo incluyen:
  • Las personas con problemas emocionales o psicológicos anteriores
  • Las personas que han sido coaccionadas, forzadas o persuadidas para obtener un aborto.
  • Los individuos con creencias religiosas que entran en conflicto con el aborto.
  • Las personas con puntos de vista morales o éticos que entran en conflicto con el aborto.
  • Las personas que obtienen un aborto en las últimas etapas del embarazo.
  • Las personas sin el apoyo de otras personas importantes o su pareja.
  • Las mujeres que obtienen un aborto por anomalías genéticas o fetales.
Independientemente de que una persona haya tenido un aborto provocado o espontáneo, el hecho de que una mujer tenga que haber vivido una interrupción en su embarazo ya es motivo de dolor para ella, ya que el embarazo es un proceso que comenzó a gestarse no solo en el cuerpo, sino también en la psiquis de la madre, por lo que experimentar luego esa pérdida, por las razones que sean, trae repercusiones a nivel psicológico y emocional para la mujer y muchas veces también para su entorno.

Las mujeres que han tenido que pasar por la experiencia de un aborto deben vivir un proceso que las ayude a sanar las heridas de la pérdida sufrida, poder reanudar su conexión consigo mismas, con su cuerpo y el entorno, a fin de encontrar nuevamente el equilibrio y la paz interna. La situación puede tornarse insostenible y provocar muchos problemas difíciles de solucionar. Lo importante es saber detectarlos y buscar ayuda. Aunque sea duro, aunque aún duela, ten la esperanza de que algún día lo superaras.

Sugerencias:
  • Consiga ayuda médica/ psicológica.
  • Evitar el aislamiento.
  • Evalué sus circunstancias.
  • Evite la presión.
  • Hable con otros. 


Fuente: compilador/red

jueves, 14 de septiembre de 2017

Disciplina Positiva: Poner Limites al Adolescente

La disciplina sigue siendo tan importante en la educación de un adolescente como durante el resto de la infancia. Cuando los niños son pequeños nos centramos mucho en enseñarles normas, en ponerles límites y en educarles de la mejor manera para que puedan desarrollarse adecuadamente. Cuando llegan a la adolescencia esto se convierte en algo muy importante, puesto que en esta edad de cambios, tanto internos como externos, es imprescindible marcarles un buen camino para que puedan desarrollarse adecuadamente como adultos.
Para ello es fundamental que la pareja esté de acuerdo en los límites que marcan a sus hijos y que conozcan la razón por la que ponen una norma. Las normas que se les pongan deben ser seguras, claras y ante todo coherentes con las que siguen los propios padres. El establecimiento de ciertas normas puede estar sujeto a la negociación entre padres e hijos, teniendo en cuenta que nunca será una negociación entre partes iguales, los padres deben poner límites al proceso negociador.

Ayudarles a expresar sus sentimientos

Para marcar límites, primero debe haber una buena comunicación.

Expresar reconocimiento

Expresa reconocimiento por su buen comportamiento, ya sea llegar a la hora acordada o sacar buenas notas en la escuela. A todos nos gusta y nos motiva las palabras de reconocimiento.

Permitir que participe tu adolescente

Deja que tu hijo participe en el establecimiento de las normas y los límites. Así no las sentirá como algo impuesto y no estará tan tentado a incumplirlas por sentirlas injustas y se sentirá implicado en ellas. Haz que las entienda, tienen un por qué, además esto le ayudará a hablar negociando, algo que le servirá mucho en su vida adulta y a saber escuchar sin ser intransigente porque es lo que haces con él cuando le dejas participar, le escuchas y le das la oportunidad de colaborar.

Dar ejemplo

El ejemplo es la mejor manera de establecer límites. Si le pegas o le gritas a tu hijo, le estás enseñando de una forma directa que son métodos viables de actuación ante un desacuerdo en lugar de enseñarle a negociar y a debatir. Los gritos duelen y alejan, en vez de eso, respira hondo y enséñale a discutir hablando de una forma inteligente y mostrando respeto.

Darle alguna margen de decisión

Establece tareas domésticas y responsabilidades dándole un margen de decisión. Para ello, siéntate con tu hijo y con papel y bolígrafo estableced un cuadro de responsabilidades para los miembros del hogar, donde tengan cabida las decisiones de cada uno.

Ser muy consistentes y firmes

Muéstrate consistente y firme ante las decisiones. Cuando tu hijo aprenda que no cedes, dejará de insistir en que lo hagas. Si se da cuenta que cedes o que eres vulnerable, aprenderá a cuestionarte todo lo que digas o cualquier norma que le impongas.

Ser fiel a tus principios (cierta flexibilidad al cambio positivo)

Sé fiel a tus valores y tus principios. Tu hijo adolescente deberá aprender a respetar tus valores, dentro del comportamiento del adolescente cuestionar el sistema que le controla es normal y seguirá intentando mover esos límites.

Nota: Los jóvenes, por naturaleza, tienen la necesidad de trasgredir las normas. Se rebelan cuando se les dice NO a algo. Por eso, cuanto más facilidad tenga para hacer cualquier cosa, mayor será el límite que romperán. Una buena estrategia puede ser la de prohibir cosas absurdas y sin importancia para que el adolescente sienta que está rompiendo normas.

Recomendaciones generales

Nunca castigue cuando esté enojado

En el calor del momento, es posible que diga algo de lo que después se puede arrepentir o establezca una restricción demasiado severa.

Nunca imponga un castigo que no esté preparado para cumplirlo.

Las consecuencias de corto plazo funcionan mejor

Me refiero a castigos que duran varias horas, o varios días para faltas mayores. Castigar a un menor por un mes puede crear el escenario para que él actúe de alguna otra manera. Es posible que piense, ¿Qué puedo perder? Ya estoy castigado por un mes. La mayoría de los castigos pierden su efectividad si duran mucho tiempo.

Castigue a la parte culpable solamente, no a otros miembros de la familia.

No utilice la culpa como un medio de disciplina

Esto a menudo no consigue los resultados deseados e incluso cuando funciona, los adolescentes (así como los adultos) lo resienten y lo encuentran injusto.

Ayude a sus hijos a aprender de sus errores

Confrontar a un adolescente por una falta de conducta no tiene que convertirse en una inquisición. "Se debe establecer un diálogo". Para que un adolescente aprenda de sus errores, primero tiene que reflexionar en lo que hizo y los motivos para hacerlo. El siguiente paso es replantear y aclarar el problema, luego ayudarla a determinar una o más soluciones. Hay dos mensajes esenciales que se deben transmitir: Primero, todo problema tiene una solución. Segundo, su hijo es responsable de su propia conducta.

Imponga disciplina de manera constante

No como un dogma. La regla general, cuando los padres ponen un castigo al azar, están reforzando el comportamiento negativo. Una vez establezca un límite, manténgase firme.

Paternidad: nunca es tarde para hacer ajustes

Si se describe como excesivamente estricto (o quizás así lo considera su cónyuge o su hijo adolescente), empiece a cambiar a un punto medio aprendiendo a elegir sus batallas. Sin embargo, probablemente usted tenga el problema opuesto y sea excesivamente permisivo.

Los jóvenes necesitan que seamos sus padres primero y sus amigos después. Mantener consistentemente los límites y seguirlos hasta llegar a las consecuencias toma mayor importancia cuando los padres permisivos intentan convertirse en padres más autoritarios. Hasta ahora, sus hijos han estado acostumbrados a manipular a mamá y papá. Se puede esperar que se rebelen contra esos nuevos límites. De hecho, su mal comportamiento puede ser cada vez peor en un tiempo. Una vez que se dan cuenta de que sus padres están hablando en serio acerca de hacer cumplir la disciplina, usualmente aprenden a respetar las reglas del hogar.

Conclusión

Los límites son los valores, reglas y normas en los cuales cada ser humano se basa para comportarse. Se debe de comprender como evolucionan nuestros hijos y las necesidades que necesitan cubrir en las diferentes etapas de su desarrollo. Hay que brindarles confianza y amor siempre. Pero los buenos sentimientos no son suficientes para educar. Al cariño, el buen ejemplo y la motivación hay que añadir cierta dosis de autoridad y límites. Amarlos implica respetar su dignidad humana, acogerlos con responsabilidad para acompañarlos afectuosamente en el recorrido hacia la construcción de un adulto sano, creativo, respetuoso y feliz.

La disciplina positiva brinda a los padres las herramientas para guiar a sus hijos en forma positiva y efectiva. Nuestra responsabilidad como padres, como hemos visto, debe dar respuesta a estas dos necesidades, afecto incondicional bien manifestado, junto a límites y normas claras. Solo con estos dos ingredientes bien combinados podremos garantizar que nuestros hijos estarán preparados para integrarse en la sociedad y encontrar su particular camino a la felicidad.




jueves, 7 de septiembre de 2017

Manejo de la Ira

El enojo es una emoción humana totalmente normal y por lo general, saludable. No obstante, cuando perdemos el control de esta emoción y se vuelve destructiva, puede ocasionar muchos problemas en el trabajo, en las relaciones personales y en la calidad general de vida.  Aquí presentamos algunos consejos para ayudarle a tranquilizarse.
Relajación

Simples técnicas de relajación como respirar profundamente y la imaginaría relajante pueden ayudar a calmar sentimientos de enojo. Si su pareja es irascible como usted, sería una buena idea que ambos aprendieran estas técnicas. Algunos pasos sencillos que puede tratar:

Respire profundamente, desde su diafragma. Respirar desde su pecho no lo relajará. Imagine que su respiración sube desde su "barriga." Lentamente repita una palabra o frase tranquilizadora como "relájate" o "tómalo con calma." Repítala mientras respira profundamente. Recurra a la imaginaría, visualice una experiencia relajante sea de su memoria o imaginación. Los ejercicios lentos y no extenuantes como el yoga pueden relajar sus músculos y hacer que se calme. Practique estas técnicas a diario. Aprenda a usarlas automáticamente cuando se encuentre en una situación de tensión.

Reestructuración cognitiva

Dicho en pocas palabras, significa cambiar la forma de la que piensa. Las personas enojadas tienden a maldecir, a insultar y a hablar con términos muy subidos de tono que reflejan sus pensamientos internos. Cuando está enojado, sus ideas pueden volverse muy exageradas y demasiado dramáticas. Procure reemplazar estos pensamientos por otros más razonables. Por ejemplo, en lugar de decirse, "Ay, es horrible, es terrible, se arruinó todo," dígase "es frustrante y es comprensible que esté disgustado pero no es el fin del mundo y enojarme no va a solucionarlo."

Tenga cuidado con las palabras "nunca" o "siempre" cuando habla sobre usted o sobre otra persona. "Esta máquina nunca funciona" o "Siempre te olvidas de las cosas" no solo no son precisas sino que además tienden a hacerlo sentir que su enojo está justificado y que no hay forma de resolver el problema. Además, distancian y humillan a las personas que de otro modo podrían estar dispuestas a trabajar con usted para hallar una solución. Exprese cuál es el problema y procure buscar una solución que funcione para ambos; o tome las riendas de la situación. Por ejemplo, puede fijar la hora de su reunión media hora antes para que su amigo llegue a tiempo, aun cuando tenga que engañarlo para que lo haga. De cualquier forma, el problema está resuelto y la amistad no se daña. Recuerde que enojarse no va a solucionar nada, que no lo hará sentir mejor (y que, en realidad, puede hacerlo sentir peor).

La lógica vence a la ira, porque la ira, incluso cuando es justificada, puede volverse rápidamente irracional. Por lo tanto, use la lógica fría para usted. Recuerde que el mundo no está en contra suyo, usted simplemente está experimentando algunos de los malos momentos de la vida cotidiana. Haga esto cada vez que sienta que la ira le está quitando lo mejor de sí. Esto le ayudará a tener una perspectiva más equilibrada.

Las personas enojadas tienden a exigir justicia, valoración, acuerdo entre las partes y disposición para hacer las cosas a su manera. Todos deseamos estas cosas y nos sentimos lastimados y desilusionados cuando no las obtenemos; pero las personas enojadas las exigen y cuando sus exigencias no se cumplen, su desilusión se transforma en ira. Como parte de su reestructuración cognitiva, las personas enojadas deben tomar conciencia de su naturaleza exigente y convertir sus expectativas en deseos. En otras palabras, decir "me gustaría" algo es más sano que decir "exijo" o "debo tener" algo. Cuando no puede obtener lo que desea, experimentará reacciones normales: frustración, desilusión, dolor, pero no ira. Algunas personas usan su ira como una forma de evitar sentirse heridas, pero eso no significa que el dolor desaparezca.

Resolución de problemas

A veces nuestra ira y frustración son causadas por problemas muy reales e inevitables en nuestras vidas. No toda la ira está fuera de lugar, y con frecuencia es una respuesta sana y natural a estas dificultades. Algunas personas tienen una creencia cultural de que cada problema tiene una solución, y su frustración aumenta al descubrir que no siempre es así. La mejor actitud para superar dicha situación es concentrarse no tanto en hallar la solución sino en cómo manejar y enfrentar el problema.
Trace un plan y verifique su progreso a medida que avanza. Las personas que tienen problemas con la planificación pueden considerar útil buscar una buena guía para organizarse o administrar el tiempo. Resuelva a dar lo mejor de sí, pero también a no recriminarse si la respuesta no surge de inmediato. Si puede abordar el problema con sus mejores intenciones y esfuerzo al hacer un intento serio para enfrentarlo directamente será menos probable que pierda la paciencia y que ceda a las ideas de todo o nada, aun cuando éste no se resuelva de inmediato.

Mejor comunicación

Las personas enojadas tienden a sacar conclusiones y actuar en consecuencia y algunas de esas conclusiones pueden ser bastante extremas. Lo primero que debe hacer si está en una discusión acalorada es tranquilizarse y pensar sus respuestas. No diga lo primero que pase por su mente, tranquilícese y piense con cuidado sobre lo que desea decir. Al mismo tiempo, escuche con atención lo que está diciendo la otra persona y tómese su tiempo antes de responder.

Escuche también al trasfondo de la ira. Por ejemplo, supongamos que le agrada tener cierto grado de libertad y espacio personal y su pareja desea tener una mayor comunicación y una relación más estrecha. Si él o ella comienzan a quejarse sobre sus actividades, no contraataque describiendo a su pareja como un carcelero, un guardián o un estorbo.

Es natural ponerse a la defensiva ante las críticas, pero no se defienda; escuche el trasfondo de las palabras. Tal vez el mensaje es que la persona se siente abandonada y no querida. Puede ser necesario cuestionarse con paciencia para descubrir esto y también puede ser necesario tomarse un respiro, pero no permita que su ira, ni la de su pareja, hagan que la discusión se salga de control. Mantenerse tranquilo puede evitar que la situación se vuelva desastrosa.

Cómo usar el humor

El "humor tonto" puede ayudar a calmar la furia de varias formas. Por un lado, puede ayudarlo a tener una perspectiva más equilibrada. Cuando usted se enoja e insulta a alguien o se refiere a esa persona con una frase imaginativa, deténgase e imagínese cómo sería literalmente esa palabra. Esto calmará bastante su furia; y a menudo puede recurrirse al humor para ayudar a aliviar una situación tensa.

El mensaje subyacente de las personas que se enojan mucho es: "las cosas deben hacerse a mi manera." Las personas enojadas tienden a sentir que moralmente están en lo cierto, que cualquier cosa que bloquee o cambie sus planes es una humillación insoportable que no deben tolerar. Tal vez otras personas lo hagan, pero ellas no. Cuando note que se siente así, imagínese y cuantos más detalles pueda poner en su escena imaginaria, mayor será la posibilidad de que se dé cuenta que tal vez está siendo poco razonable, también advertirá la poca importancia que tienen las cosas por las que está enojado. Hay dos advertencias para cuando use el humor. Primero, no intente simplemente "reírse" de sus problemas, en cambio, use el humor para ayudarse a enfrentarlos de manera más constructiva. Segundo, no dé lugar al humor cruel y sarcástico, esa es otra forma de agresión no saludable.

Lo que tienen en común estas técnicas es el rechazo a tomarse las cosas con demasiada seriedad. La ira es una emoción seria, pero a menudo está acompañada por ideas que, si se las analiza, pueden hacerlo reír.

Cómo cambiar su entorno

A veces es nuestro entorno inmediato el que nos causa irritación y furia. Los problemas y las responsabilidades pueden preocuparlo mucho y hacer que se sienta enojado por la trampa en la que parece haber caído y todas las personas y cosas que conforman esa trampa.

Dese un respiro. Asegúrese de tener "tiempo personal" programado para los momentos del día que sabe que son especialmente estresantes. Por ejemplo, una madre que trabaja puede establecer una regla fija de que cuando llega del trabajo, los primeros 15 minutos deben ser un momento tranquilo. Con este breve respiro, se sentirá mejor preparada para manejar las exigencias de sus hijos sin que la saquen de quicio. Algunos consejos para tranquilizarse son:

Elegir el momento oportuno. Si usted y su cónyuge tienden a pelear cuando discuten asuntos por la noche, tal vez están cansados, o distraídos, o tal vez es simplemente es un hábito. Intente cambiar los momentos en que hablan sobre temas importantes de modo que esas conversaciones no se conviertan en discusiones. Evasión. Si se enfurece cada vez que pasa por la habitación caótica de su hijo, cierre la puerta. No se obligue a ver lo que lo enfurece. No se diga "Bien, mi hijo debe limpiar su habitación para que yo no tenga que enojarme." Ese no es el punto. El punto es mantenerse calmado. Buscar alternativas. Si su recorrido diario al trabajo en medio del tránsito lo deja en un estado de furia y frustración, cambie de plan. Tal vez podría buscar una ruta diferente, una que esté menos congestionada o sea más pintoresca. O busque una forma alternativa de viajar, como tomar un ómnibus o un tren.

Conclusión

El enojo es una respuesta natural que se adapta a las amenazas, e inspira sentimientos intensos, con frecuencia agresivos, y conductas que nos permiten luchar y defendernos cuando nos sentimos atacados. Por otro lado, no podemos atacar físicamente a cada persona u objeto que nos irrita o molesta. Las leyes, las normas sociales y el sentido común imponen límites respecto de cuán lejos podemos permitir que nos lleve nuestro enojo. Las personas utilizan una diversidad de procesos conscientes e inconscientes para lidiar con sus sentimientos de enojo. Las tres reacciones principales son expresar, reprimir y calmarse. Expresar sus sentimientos de enojo con firmeza pero sin agresividad es la manera más sana de expresar el enojo. Otra manera de abordar esta reacción consiste en reprimir el enojo y después convertirlo o redirigirlo, el objetivo es convertirlo en una conducta mucho más constructiva. Por último, puede calmarse interiormente y ser más tolerante. 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Funciones de Intervención del Psicólogo en la Demencias Cortical

La Demencia cortical es un trastorno psicopatológico de características psiquiátricas. Se caracteriza por un deterioro psíquico profundo, global y progresivo que altera las funciones psíquicas, especialmente la alteración de la capacidad de invención, juicio y razonamiento.
Los déficits neuropsicológicos asociados con la “Demencia cortical”, que tiene su principal foco neuropatológico en las cortezas de asociación y en las estructuras del sistema límbico conexo (por ejemplo, el hipocampo, la amígdala, la corteza cingulada). Puede afectar a prácticamente cualquier esfera cognitiva, pero las manifestaciones características son los déficit en la memoria a corto plazo (fundamentalmente memoria explícita), en funciones visuoespaciales, en la denominación y en la fluencia verbal. Esta sintomatología frecuentemente se acompaña de disminución de iniciativa, ausencia de conciencia de enfermedad y pobre pensamiento abstracto.

Un 50% de las demencias son debidas a la enfermedad de Alzheimer. Ésta, como otras demencias corticales, afecta las funciones soportadas por la corteza, como la memoria (amnesia), el lenguaje (afasia), y las habilidades perceptivas y manipulativas (agnosia y apraxia).

Inicialmente la enfermedad se caracteriza por olvidos frecuentes, desorientación temporoespacial parcial, dificultades con el cálculo y la denominación, reducción de iniciativa y ausencia de conciencia de enfermedad. Posteriormente y de manera progresiva, aumenta la pérdida de memoria acorto plazo y sólo está preservado el material muy aprendido. Empeora el trastorno del lenguaje, pudiendo estar afectada la comprensión; se añaden además, a la sintomatología trastornos práxicos y gnósicos. Existe desorientación temporoespacial y afectación de funciones ejecutivas (formación de conceptos, resolución de problemas, etc.). Pueden aparecer alteraciones del comportamiento como hiperactividad, agresividad y alucinaciones. En estadios avanzados de la enfermedad el paciente es por completo dependiente, pueden aparecer alteraciones en la memoria remota, el déficit de lenguaje, de praxias y gnosias. También empeora la alteración de las funciones ejecutivas a medida que progresa la enfermedad.

El papel del psicólogo en la enfermedad va a centrar principalmente (no únicamente) en el trabajo con el enfermo y el cuidador. En lo que respecta al papel del psicólogo como evaluador y/o diagnosticador, evidentemente en este caso, esta función la desarrollará principalmente con el primero, participando en funciones de evaluación y diagnóstico bien desde unidades de psicogeriatría, unidades de día, o de unidades de valoración de la memoria y demencias. Es un trabajo habitualmente multidisciplinar. Además de esta función evaluadora, el psicólogo va a intervenir a través de programas de psicoestimuación cognitivo-conductuales, desde unidades de día psicogeriátricas, en unidades de demencia, en centros de internamiento o en servicios de ayuda domiciliaria. El enfermo va a tender a la apatía y al aislamiento, lo que va a facilitar la progresión de su deterioro. Establecer programas que rompan esta dinámica, estimulen las facultades mejor conservadas y enlentezcan la prognosis va a ser de gran importancia en el tratamiento de la enfermedad. Esta función de intervención no se limita al trabajo con el enfermo sino que también implica la atención al cuidador tanto a nivel psicoterapéutico individual como en terapias de grupo, e incluso trabajando en tareas de apoyo al resto del equipo de profesionales para evitar el conocido "Burn-Out", tan indeseado en cuidados paliativos, y en el caso de las demencias, más frecuente cuando se trabaja en centros geriátricos de internamiento. 

También, como parte de la función de intervención, el psicólogo es competente, en colaboración con la dirección del centro o unidad, para aportar sus conocimientos a fin de establecer el plan de actividades del mismo, o sobre sus normas de funcionamiento.
  • Función de asesoramiento: Igualmente el psicólogo actuará como orientador y consejero con la familia del enfermo, durante el proceso diagnóstico, informando sobre prognosis, medidas profilácticas a adoptar en diferentes fases de la enfermedad, dando pautas de actuación ante las alteraciones conductuales, las emocionales, y de estimulación cognitiva para compensar, así como derivando hacia otras redes de apoyo socio-sanitarios, y/u organizaciones de ayuda mutua. De similar forma, en sentido asesor podrá actuar también con otros profesionales que atiendan el caso, y con la dirección del centro o entidad, gracias a sus conocimientos desde la Psicología.
  • Función de formación y docencia: El psicólogo actuará en la Enfermedad de Alzheimer como parte de un equipo que necesita un continuo flujo de información e intercambio de perspectivas que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento al enfermo y al entorno, por lo que éste debe participar en las actividades de formación tanto a nivel interno (sesiones clínicas, revisión de casos, elaboración de protocolos,..), como también a nivel de intercambio externo con otros colegas, miembros de otras disciplinas y afectados (congresos, seminarios, curso). La actividad docente con otros profesionales, y especialmente con cuidadores informales permite la continuidad de las estrategias de intervención, y facilitan el seguimiento del caso.
  • Función de administración de recursos: El psicólogo puede igualmente intervenir en calidad de coordinador de actividades, dirigiendo programas de evaluación, valoración y tratamiento, de formación, o centros de atención a enfermos de Alzheimer y/o cuidadores. Como parte de esta función el psicólogo está perfectamente capacitado para ser quien se encargue de controlar los recursos tanto materiales necesarios para el correcto ejercicio de los planes de actividad previstos, como de ser quien coordine al equipo humano, independientemente de que cada uno de los miembros del equipo tenga sus propias áreas de competencias en función de su especialidad, experiencia, e idoneidad.
  • Función de administración de recursos: El psicólogo puede igualmente intervenir en calidad de coordinador de actividades, dirigiendo programas de evaluación, valoración y tratamiento, de formación, o centros de atención a enfermos de Alzheimer y/o cuidadores. Como parte de esta función el psicólogo está perfectamente capacitado para ser quien se encargue de controlar los recursos tanto materiales necesarios para el correcto ejercicio de los planes de actividad previstos, como de ser quien coordine al equipo humano, independientemente de que cada uno de los miembros del equipo tenga sus propias áreas de competencias en función de su especialidad, experiencia, e idoneidad.
  • Función de investigación: Las unidades de atención en demencia, o los programas de tratamiento que se establecen desde algunas entidades, además de cubrir un aspecto asistencial tienen parejo otro de tipo investigativo, y evidentemente cuando el psicólogo está integrado en estos equipos de trabajo aporta una visión muy enriquecedora que amplía los conocimientos sobre la problemática que genera esta enfermedad, tanto es sus aspectos epidemiológicos, como en la clínica, con la participación en el desarrollo de pruebas de evaluación, o en su validación a población.
  • Formación psicogerontológica: El hecho de que la Enfermedad de Alzheimer sea una enfermedad ligada al proceso de envejecimiento hace que sea necesario un incremento de la formación en los profesionales que se dediquen de manera preferente a ella hacia los cambios evolutivos esperables con la edad, y especialmente aquéllos que se aprecian en edades avanzadas. Nuevas demandas específicas de asistencia, que exigen al psicólogo profundizar en su formación para atender a éstas.
Es evidente que tanto la introducción laboral de la figura del psicólogo, pese a sus posibilidades de aportación, como las vías de formación sobre psicogerontología que permitan el desarrollo profesional hacia la aplicación de la actividad en campos concretos como el que representa la Demencias Cortical están aún en expansión, existiendo por el momento una oferta muy limitada para las demandas que en un futuro próximo cabe esperarse para el colectivo de psicólogos.





martes, 22 de agosto de 2017

Demencia Senil: Fases y Modelos de Tratamientos

La demencia se define como una disminución en la función cognitiva o de la capacidad mental del individuo que afecta  la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el juicio y el comportamiento. No son capaces o encuentran muy complicada, la realización de forma independiente de las tareas diarias rutinarias que han realizado habitualmente a lo largo de su vida sin problemas. 
Demencia senil es un término en desuso técnicamente, pero muy manejado aún entre la población general, de ahí la importancia de que los profesionales sepan identificar las características de este síndrome. La demencia no es una enfermedad, sino una condición que puede estar causada por decenas de enfermedades, la más conocida es la enfermedad de Alzheimer, pero hay otras, por ejemplo:
  • Enfermedad de Parkinson
  • Enfermedad de Huntington
  • Enfermedad por cuerpos de Lewy
  • Degeneración frontotemporal
Los médicos diagnostican demencia senil sólo si dos o más funciones cerebrales tales como la memoria, las habilidades del lenguaje, la percepción, o habilidades cognitivas incluyendo el razonamiento y el juicio, están significativamente afectadas sin pérdida de la conciencia. El diagnóstico de la demencia incluye exploraciones físicas y neurológicas para permitir evaluar la capacidad funcional y expresiva del paciente, su memoria y otras habilidades psicológicas. El apoyo empleado en técnicas médicas radiológicas como el TAC o la RM pueden ayudar a establecer un diagnostico más preciso.

La demencia no tiene cura porque las enfermedades que le dan origen no cuentan con tratamientos curativos en el mercado. Eso no quiere decir que no existan tratamientos sintomáticos. El tratamiento depende de la etapa. Los medicamentos y la terapia pueden ayudar a controlar los síntomas. Algunas causas son reversibles.

Terapias que se sugiere: Rehabilitación neuropsicológica y psicológica, terapia ocupacional.
Medicamentos: Potenciadores cognitivos. Medicamentos para tratar algunas demencias progresivas ya están disponibles y se prescriben para muchos pacientes. Aunque estos fármacos no detienen la enfermedad o no revierten  el daño cerebral existente, puede mejorar los síntomas y retardar la progresión de la enfermedad.

El modelo de intervención será individualizado de cada caso, atendiendo el segmento de edad, nivel de trauma y profundidad de la demencia.

Especialistas: Geriatra, Psicólogo clínico, Neurólogo, Psiquiatra y Médico de atención primaria

Terapia psicológica en la demencia

La intervención psicológica que se realiza con pacientes con demencia es amplia y va a depender del estudio individualizado que se realiza. El objetivo primordial de la psicoterapia es aumentar la calidad de vida de los enfermos y la de su círculo familiar. En líneas generales, el tratamiento va estar enfocado en los siguientes ámbitos:
  • Intervención psicológica en problemas colaterales que se pueden presentar, como la regulación del sueño, depresión, alteraciones del lenguaje y problemas de movilidad.
  • Creación de un programa de rutinas que eviten pérdidas de peso por la ausencia de una alimentación adecuada.
  • Enriquecimiento ambiental dirigido a una estimulación sensorial, para mejorar el humor, el habla, los procesos mentales.
  • Mantenimiento y constancia en las rutinas y actividades diarias, en especial, mantener una adecuada higiene personal.
  • Actividades dirigidas a la mejora de la memoria.
  • Rutinas para conservar las funciones mentales.
Debido a que el cuidado de una persona afectado por demencia supone un importante desgaste físico y psíquico para la familia, cuidadores y círculo social de amistades, dentro del programa de tratamiento psicológico se incluye apoyo y asesoramiento a los familiares que asumen el cuidado del paciente o simplemente convivan con él, para ayudar a manejar las emociones negativas y los estados de sobrecarga surgidos como fruto del cuidado del enfermo y permitir fomentar habilidades de comunicación, organización de cuidados y trabajo en equipo en el entorno familiar y social.

Las personas con demencia pueden dejar de ser capaces de pensar lo suficientemente bien para llevar a cabo las actividades normales, tales como vestirse o comer. Pueden perder su capacidad para resolver problemas o controlar sus emociones. Puede haber cambios de personalidad. Los pacientes pueden estar agitados o ver cosas que no existen.

Nota: La pérdida de la memoria es un síntoma común de demencia. Sin embargo, la pérdida de la memoria en sí no quiere decir que usted tiene demencia. Las personas con demencia tienen problemas serios con dos o más funciones cerebrales, tales como la memoria y el lenguaje. Aunque la demencia es común en personas mayores, no es parte normal del envejecimiento.

Demencia senil fases y síntomas

Ya adelantamos que nos basaremos en el modelo de clasificación de tres fases de la demencia senil, que a su vez está pensado especialmente para describir la evolución de las personas con demencia debido a enfermedad de Alzheimer probable, ya que el alzhéimer es la causa de más del 60% de los casos de demencia en el mundo. Al hablar de demencia senil fases y síntomas, podemos distinguir:

Demencia senil fase leve

En esta fase el enfermo aún puede funcionar de manera independiente en su vida diaria. Va al súper a hacer la compra, hace paseos diarios, cocina, se baña, incluso, si está aún trabajando, puede que lo siga haciendo. La demencia comienza a notarse en pequeños detalles, como que siente que su memoria ya no es la misma, olvida citas que tenía pendientes o el acto de pagar en el súper le resulta complicado.

Otros síntomas comunes son:

Olvidar los nombres de personas recién conocidas
Olvidar dónde pone objetos cotidianos
Problemas para encontrar las palabras adecuadas en una conversación
En la primera de las fases demencia senil, lo usual es que el afectado y su familia culpen a la vejez de todas las señales de deterioro.

Demencia senil fase moderada

Esta es la fase donde habitualmente se acude al médico, es la más larga de las tres fases de la demencia senil.  Ahora la familia es la que comienza a notar que algo no va bien y el mayor intenta ocultarlo. Los cuidadores pueden ser testigos de que:
  • El individuo se desorienta en lugares familiares y no sabe la fecha que es.
  • Olvida hechos que ocurrieron recientemente, como que ayer conversó con su hermana.
  • Se siente frustrado y desanimado a menudo. Este estado es el resultado de la incapacidad para realizar cosas que antes hacía sin inconvenientes.
  • En situaciones que implican interactuar con otras personas, especialmente en grupo, se aísla y no toma parte activa en la conversación.
  • El lenguaje puede volverse confuso, lleno de palabras innecesarias que intentan llenar el olvido de un término específico. Por ejemplo, en lugar de decir televisión, pueden decir “esa cosa que está en el salón”.
  • Alteraciones de la personalidad; pueden volverse más suspicaces y paranoicos. Es habitual que se quejen de que alguien le está robando sus pertenencias o que la pareja le está traicionando con otra persona.
  • Si no cuentan con una persona que los supervise, las dificultades para realizar actividades instrumentales de la vida diaria, como cocinar, pueden llevar a accidentes domésticos.
  • Prácticamente ya es imposible que hagan cosas como llevar bien las cuentas del banco, planificar y desarrollar una cena o hacer solos la compra en el súper.
  • En esta fase es donde más comúnmente ocurre la deambulación del enfermo, que puede perderse por la ciudad y sufrir accidentes potencialmente mortales.
Demencia senil fase avanzada

En esta fase el deterioro del enfermo es tan avanzado, que necesita de la ayuda de los demás para sobrevivir. Habitualmente no reconoce a los familiares cercanos ni a él mismo. La capacidad de comunicarse se va perdiendo; todavía puede decir alguna frase aislada, pero es incapaz de mantener una conversación. La capacidad de sonreír es una de las últimas que pierde, pero también es barrida por la demencia.

La motricidad deteriora al punto de que la persona termina siendo incapaz de dar unos pasos; pasa sus días en cama y en la silla de ruedas o en el sillón. La pérdida de control de esfínteres puede darse desde la fase de demencia senil anterior, pero en esta es inevitable. La deglución también se pierde y el enfermo necesita entonces de ayudas mecánicas para alimentarse.

En esta fase es donde sobreviene la muerte y entre sus causas más comunes están la neumonía e infecciones provocadas por úlceras de presión.

Las personas con deterioro cognitivo leve no siempre desarrollan demencia. En los casos en los que se presenta demencia, está por lo general empeora con el tiempo. La demencia a menudo disminuye la calidad y expectativa de vida. Las familias probablemente necesitarán planear el cuidado futuro de su ser querido.

Prevención: La mayoría de las causas de la demencia no se pueden prevenir.

La complejidad del cuadro demencia senil fases y síntomas es tal, que la creación de terapias efectivas es una necesidad de primer orden que hasta el momento no ha sido satisfecha. Los nuevos descubrimientos en el campo de la farmacología, y el mayor conocimiento de los factores modificables que intervienen en el surgimiento de la principal causa de demencia, el alzheimer, deben llevar en la próxima década al desarrollo de terapias superiores en efectividad a las actuales.